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Errores típicos al invertir en Bolsa: Acudir siempre a las OPV

Antes de nada, para quien no sepa lo que es una OPV, explicar que son las siglas de “Oferta pública de venta”, una operación que realizan las empresas antes de su salida a Bolsa con el objetivo de colocar sus acciones en el mercado bursátil.

Podemos distinguir dos tipos de OPV sobre acciones:

  • OPV de acciones no cotizadas, son empresas que no han cotizado anteriormente y quieren colocar por primera vez acciones de una empresa en bolsa.
  • OPV de acciones cotizadas, son empresas que ya cotizan y uno o más accionistas mayoritarios se quieren desprender de ellas.

Cuando una empresa decide realizar una OPV debe registrar en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) un folleto informativo, en el cual se ofrece información sobre aspectos como la forma de colocación de los valores asociados a la operación, información sobre la entidad emisora, tratando áreas como su situación económica-financiera, estructura social y organizativa, política de distribución de dividendos, etc.

Este folleto informativo, pretende ser una guía para los potenciales inversores a la hora de tomar sus decisiones de inversión, siendo evaluado por parte de este organismo, para que no se omitan aspectos relevantes y no se induzca a posibles errores a los inversores. Lo podemos encontrar tanto en la propia empresa, como en la Bolsa y en la CNMV.

Una vez que ya sabemos qué es una OPV, vamos a entrar en terreno. Hay determinados momentos del ciclo de la Bolsa donde prácticamente todo sube, y en donde tienen lugar las colocaciones de grandes cantidades de acciones y salidas a Bolsa. Prácticamente todo lo que se coloca en el mercado tiene éxito y los bancos y entidades de inversión obtienen un montón de dinero asesorando a las compañías que salen a Bolsa y gestionando su colocación.

Si hay alguien que gana mucho dinero en las OPV son estos bancos y entidades porque las comisiones cobradas en la colocación son mucho más elevadas que las operaciones compra y/o venta convencionales. Estas comisiones siempre las paga la empresa que va a salir a Bolsa.

Si el banco o entidad va a ganar tanto dinero a través de las comisiones, estos van a intentar colocar las nuevas acciones a todos los clientes potenciales que puedan, independientemente de que el precio de la OPV sea bueno o no.

Hay gente que pide asesoramiento a algún analista, pero hay que tener cuidado, porque si el analista pertenece a un banco de inversión  que está participando en la colocación, el informe muy probablemente no será del todo transparente, escondiéndose información que puede ser crítica a la hora de decantarse por entrar o no.

Desde el punto de vista de la empresa que va a salir a Bolsa, le interesará siempre que el precio sea lo más alto posible, como es obvio. Por tanto, en base a este criterio, no parece muy lógico que en una OPV el precio resulte atractivo para el comprador.

Por tanto, ojo a la hora de invertir en una OPV. Para obtener una cierta fiabilidad de la inversión podemos hacernos tres preguntas:

1. ¿Por qué va a salir a Bolsa la compañía?
Lo normal es recurrir a una OPV cuando la empresa necesita financiación extra para acometer alguna ampliación o expansión de la misma. También puede ocurrir por una reorganización patrimonial obligada por fallecimientos, divorcios, etc. de miembros de grandes empresas familiares.

En estos dos casos, como es obvio, los que venden querrán hacerlo al mayor precio posible, y además procurarán que las acciones evolucionen favorablemente, porque los que venden se suelen quedar con un porcentaje bastante alto del accionariado, y no querrán que su empresa se hunda en la cotización.

Otras veces se trata simplemente de una mejora de imagen, puesto que una empresa cotice en Bolsa suele ser buena señal. Estos casos suelen resultar muy beneficiosos, porque los intereses perseguidos por los vendedores son los mismos que los compradores: que las acciones suban después de la colocación, para mejorar la imagen de la compañía.

2. ¿Es cara o barata?
En el follero que comentábamos antes, figurará el beneficio por acción (BpA) estimado (considerando la ampliación de capital de la OPV si es que existiese), o al menos el BpA más reciente que se disponga. Con este dato y el precio máximo de la colocación se podrá hallar el PER de la empresa. A continuación se comparará el PER calculado con el PER del mercado (en España el del Ibex35), e incluso también se puede comparar con el PER de empresas similares o del mismo sector.

Después de este cálculo, debemos ver si el descuento ofrecido es al menos un 10%.

Aquí tenéis un ejemplo de cómo se hace la valoración de una OPV:

Va a salir a Bolsa una compañía, y en el folleto de la OPV podemos ver que esta empresa tuvo un beneficio neto en el último año de un 100.000.000€. La empresa, una vez finalizada la OPV va a tener 8 millones de acciones. Con estos datos, podemos calcular el BpA: 100.000.000/8.000.000=12,5).

Si buscamos datos sobre esta compañía, encontramos  que los beneficios que se estiman para el próximo año son del 10%. Por tanto, el BpA para el próximo año es de 12,5×1,10=13,75.

Por otro lado, le preguntamos a nuestro broker el PER estimado para el mercado español, y nos responde que es de 15,5 veces, mientras que el PER para el sector es de 11,5 veces.

Con todos estos datos, ya podemos concluir que la nueva empresa debería salir a Bolsa con un PER inferior al del mercado, porque el sector al que pertenece tiene un PER estimado inferior al del mercado, y también ha de salir con un PER inferior al del sector, puesto que para que me interese entrar en la OPV, debe existir un descuento. Si queremos un 10% de descuento, como comentamos anteriormente, tendría que colocarse en Bolsa con un PER estimado de 11,5×0,9=10,35. De aquí ya podemos calcular el precio máximo al que estaríamos dispuestos para comprar las acciones de la nueva compañía: como el PER=Cotización/BpA, Cotización=PERxBpA=10,35×13,75=142,31€.

Si el precio de salida en la OPV es mayor que 142,31€, deberíamos quedarnos al margen de la operación.

3. ¿Cómo prospera el tramo institucional de la OPV?
Hay casos, la mayoría, donde una gran parte de las acciones que salen a Bolsa van dirigidas a inversores institucionales, no a particulares. Estos suelen ser bastante más exigentes que los inversores particulares, por lo que si el tramo institucional prospera, será una buena señal.

 

Seguiremos en un próximo capítulo con más errores típicos…

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