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Cuenta atrás para Obama

Los americanos han calculado el próximo día 2 de Agosto como fecha límite para que Estados Unidos no entre en suspensión de pagos. Por tanto, el 2 de agosto, a las 18:00 (23:00 hora local) dará comienzo el importante encuentro entre demócratas y republicanos en la Casa Blanca.

La verdad es que la cosa está bastante complicada por los desacuerdos existentes entre ambas partes, aunque en mi opinión terminarán por ser coherentes y conseguirán un acuerdo que salve al país de un histórico Default.

Obama pedirá a los republicanos, entre otras cosas, un aumento de los impuestos de los más adinerados, opción a la que están totalmente enfrentados los republicanos. El argumento que utilizó para solicitar este aumento fue: “Si vamos a pedir a los ancianos, o los estudiantes, o las familias de media clase que se sacrifiquen, tenemos que pedir a las corporaciones y a los estadounidenses más ricos que compartan ese sacrificio”.

Barack Obama ha pedido un sacrificio a los republicanos, recordándoles que cuando el republicano Ronald Reagan estaba en la Casa Blanca pidió el apoyo a los demócratas para resolver el mismo problema y éstos dieron su apoyo al presidente.

El gobierno norteamericano ha publicado a la población y a los medios de comunicación que a partir del 2 de agosto, si no se ha llegado a un acuerdo, el país no podrá garantizar el pago de su deuda.

Según palabras del propio presidente, por primera vez en la historia el crédito de EEUU sería degradado de la calificación Triple A, lo que dejaría a los inversores de todo el mundo preguntándose si EE UU es todavía una buena apuesta; los tipos de interés se dispararían y, con ellos, las hipotecas y los créditos.

Barack Obama afirma que el aumento del techo de endeudamiento no es para afrontar nuevos gastos, sino para pagar las facturas que actualmente tiene el país.

Los republicanos dicen que Obama está pidiendo un cheque en blanco, es decir, quiere aumentar el techo de deuda sin ceder en nada, y los republicanos le piden que recorte el gasto público, lo que le daría un margen de maniobra al país.

Mientras tanto, se analizan los instrumentos de que dispone unilateralmente el Gobierno para evitar la quiebra. Parece ser que existe una enmienda constitucional a la que podría recurrir Obama para imponer su autoridad sobre el Congreso en esta tema, pero Obama se ha manifestado en contra.

Barack Obama quiere un aumento del techo de endeudamiento que le garantice tranquilidad hasta las próximas elecciones, por lo que no quiere una solución intermedia.

Así que estaremos muy atentos a lo que acontece, porque sin duda estamos ante un día histórico, donde el país que lidera el mundo podría entrar en quiebra, lo que podría implicar un descalabro de todo el mercado bursátil.

Si además añadimos que técnicamente los tres principales índices americanos vienen mostrando desde hace bastante tiempo una clara divergencia bajista, el resultado de la cita del 2 de agosto podría ser el detonante y la justificación de las manos fuertes para tirar el mercado.

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